La autoestima tiene que ver con cómo nos valoramos, más allá de la opinión de los demás. No se trata solo de cómo nos vemos, sino del tono con que nos miramos: si somos comprensivos o severos con nosotros mismos, si nos damos permiso para fallar o nos castigamos por hacerlo.
En esta sección se explicará qué diferencia la autoestima del autoconcepto, cómo se forma, qué la debilita y qué puede fortalecerla.
El objetivo es comprender su papel en el bienestar psicológico y mostrar cómo la terapia puede ayudar a construir una relación más amable, sólida y realista con uno mismo.
